Título
Faltan días para el Domingo de Ramos

TODO BAJO EL CIELO

El pasado domingo por la mañana estuve tremendamente ocupado en diversos actos cofrades. Por un lado, los nuevos componentes de la Sed realizaban el traslado de regreso a su templo después de las ajetreadas semanas que han vivido. Por otro, en la Parroquia de la Dehesilla salía una Procesión del Santísimo a pequeña escala, organizada por un nuevo grupo precofrade, o algo así. Al final, dado que no se pusieron unos y otros de acuerdo con los horarios, terminé por quedarme en mi querido Barrio Alto, donde por azares del destino terminé visitando uno de los gloriosos templos de Baco de la zona, precisamente en compañía de un miembro del clero, al cual no le vi mucho reparo ante la influencia de los antiguos dioses.
Vasos aparte, y también aparte la extraña nomenclatura que se ha impuesto hoy día para nombrar a las nuevas catervas de cofrades, la verdad es que es motivo de gran alegría y alborozo ver como van floreciendo a cada paso nuevos grupos (se llamen como sean), donde se extiende el sentimiento cofrade en nuestra tierra. Además, es buena cosa, que todos ellos sean entidades de barrio o de capa, y que a nadie le ha dado por fundar mortuorios o plañideras, que suficientemente mala esta la cosa para que salga uno a ver cofradías y se propongan amargarnos la existencia.

La unión hace la fuerza, y el que seamos más, nos hará más fuertes ante extraños, que siempre los hay y dando mucho la vara, y como no, ante propios, pues como siempre, el sector mas rancio y casposo de la capillería también ve con malos ojos la aparición de estas precofradías, o antehermandades o como quiera que se llamen. Saben que para ellos llega el ocaso, y los nuevos tiempos se verán protagonizados por los cofrades de última generación, poseedores del saber de los tiempos actuales, lejos de muñidores, casullas y naftalinas.

Falta eso sí, que este renacer cofradiero se extienda también hacia las corporaciones de Gloria, para de esta forma llenar de forma total el calendario anual de procesiones y no restringirnos solo a la Semana Santa, además de entrar en una línea argumental plenamente coincidente con los nuevos grupos. Seamos pues ambiciosos, y vayamos a por todas, para tratar que cada una de las semanas del tiempo ordinario haya cofradías en la calle. ¡Que menos!

Solo falta un poco de apoyo institucional a estas corporaciones. Alguna línea de subvenciones, en plan Agencia IDEA de cofradías o algo en ese estilo. O mucho mejor, un nuevo Consejo, pero no de Cofradías, sino regulador, como el del vino. Para que nunca tenga de faltar un buen “vaso”.

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. 
           
 Lucanus


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