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Faltan días para el Domingo de Ramos

AL FINAL NO PUDO SER

Y no pudimos hacer pleno de cofradías en este año 2014. Seguirá quedando en la lejanía aquel año 2001, en que todas (algunas menos que hoy día) completaron sus salidas procesionales.

De todos modos, lo peor con creces es volver a ver quedarse en casa por segundo año consecutivo a la Hermandad de la Sagrada Resurrección, culmen de los misterios sacros de la Semana Mayor, que de esta forma queda especialmente coja en su mensaje. Con la faltita que nos hacía completarlo.
Así de esta forma se pone un broche un tanto gris y desangelado a una semana llena de luz y de gozos, como tiempo hacía que no cuajaba (¡qué lástima de Domingo de Resurrección!). Tuvimos sol y luz a raudales, y como no procesiones por doquier, más que nunca como todos sabemos pues no paramos de crecer en esta nómina local de corporaciones penitenciales, o al menos que dicen serlo, y algunas hasta lo pretenden. Debutó pues la Asociación de la Sed el Sábado de Pasión, con una muy completa puesta en escena, que anima a estar pendientes del futuro de los mismos. Ese mismo día, comparecía de nuevo el Prendimiento volviéndonos a hacer notar la fuerza de un barrio, que comienza a llamar a la puerta cada vez con más ímpetu. Pero sin duda el estreno más sonoro ha sido el del Pusillus Grex el Lunes Santo, como miembro de pleno de derecho de nuestro registro de Hermandades y Cofradías, haciendo Estación de Penitencia en la Iglesia Mayor, y dando un importante testimonio de seriedad y estilo cofradiero, que a buen seguro irán desarrollando en los sucesivos ejercicios cofrades.

La luz, sobre todo se vistió del blanco de las Lágrimas para dejarnos muy claro que son Hermandad de auténtico tronío, ofreciendo algunos de los momentos cumbres de esta Semana Santa. El discurrir por la Plaza de la Paz a los sones de la marcha “La Semana Mayor” de López Farfán, o la inolvidable chicotá en Baños con la marcha de Roque Baños “Cuenta lo que fuimos”, son ya parte de la historia de la Semana Santa sanluqueña, siendo incluso merecedoras de un destoque clerical poco pródigo en estas suertes.

Tuvimos también, al Huerto y la Burrita, a la Cena y a mi querido Consuelo, a Estudiantes y a la Estrella de mi mañana. Al Silencio dando una vez más ejemplo de solemnidad, señorío y sobriedad. A los Dolores, que cada año sube un peldaño en categoría y buen hacer. Cómo no, a la Esperanza Coronada y al Señor de la Madrugá (este año por fin seca). Tuvimos Viernes Santo con la sobriedad de Angustias, el romanticismo de la Soledad de María y la inevitable algarabía de la Hermandad de la Veracruz. Sólo nos faltó la Sagrada Resurrección. Y van dos años.

También tuvimos a la cera y al clavel, el terciopelo y el ruan, la corneta y el pentagrama, el cincho y el costal, la afición y la devoción, el azahar y el incienso, el antifaz y el roquete, el silencio y la bulla, el Barrio Alto y el Bajo, Carril y Cuesta de Belén, el gozo y el abrazo, a Jesús y a María. Sólo nos faltó la Sagrada Resurrección. Y ya van dos años.

Pero como no puede ser de otra forma, también hubo otras cuestiones que podrían ser motivo de crítica y reprobación, que por una parte parecen ya inevitables, y por otro da la impresión de que no hay interés ni ganas de evitar. No creo necesario entrar aquí en reproches, que tiempo habrá, y además, a buen seguro en cada casa se sabe perfectamente donde están las goteras. Sólo pretendo añadir motivo para la reflexión, de que ante la existencia de sombras, buena cosa es tratar de buscar la luz y de que permanecer voluntariamente a oscuras, solo nos puede llevar a un futuro sombrío. Tan gris como este final de Semana Santa, donde nos faltó el brillo de la luz de la Sagrada Resurrección. Por segundo año consecutivo, e impidiendo que está Semana Santa sea completa, y al final no pudo ser.


                                                                    Ricardo F. Monge Hermoso




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