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Faltan días para el Domingo de Ramos

SANLÚCAR TE CORONA

Mañana mismo, explotará en júbilo la Trascuesta en los cultos que la Hermandad de los Dolores prepara con tanto mimo y cariño, año tras año, en honor de la que es guía de sus vidas y fuerza para seguir con el trabajo incansable que realizan a lo largo del año.
Pasando los días del Triduo, llegaremos hasta el día de la Festividad Litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores, el día 15, donde la Iglesia de la Trinidad será un auténtico hervidero de fieles sanluqueños entorno a la Madre de los Dolores.


Un día 15 que me hace volver la vista atrás y pensar en el por qué y el cuándo.
El próximo lunes, se cumplirán siete años que la Virgen de los Dolores recibiera la Medalla de Oro de esta ciudad, concedida por el excelentísimo ayuntamiento, reflejando en ella la devoción que le es profesada por todo un pueblo.

El amor de Sanlúcar se transformó en aquella medalla de oro que, de manos de la entonces alcaldesa doña Irene García Macías, fuese colocada en el pecho que atraviesan los siete puñales dolorosos de la Virgen. Fue una jornada con aires y aromas de coronación canónica.
Esa coronación canónica que tanto esperamos, y que yo no hago más que preguntarme, como he dicho anteriormente, el cuándo y el por qué.

Sanlúcar demuestra a diario su amor por la Santísima Virgen. No hay persona que vaya a la plaza y no pase a verla. No hay sanluqueño que pase cerca de su Capilla y su amor le llame para llegarse a verla, aunque sea un momento, entre la prisa y el estrés de la jornada de trabajo, encontrando la verdadera Paz al entrar en su Iglesia.  No hay hijo de esta Tierra, que no encuentre el nombre de la Virgen de los Dolores ligado al día a día de la ciudad y de sus hijos.

¿Y el Viernes de Dolores? Fiesta entorno a esta Virgen de devoción tan inmensa que hace, de una jornada laboral, un día festivo, que nunca debió de desaparecer del calendario como tal. Es uno de esos días grandes de Sanlúcar, que marcan los días del año sanluqueño, y sin los que nada tendría sentido en esta ciudad, si no se viviera lo que se vive en estos días. Nadie concibe un Viernes de Dolores sin su tradicional visita a la Virgen, en la Iglesia de la Trinidad, para besar sus benditas manos, como ha venido haciendo desde pequeño, acompañado por su madre.

Sanlúcar demuestra cada Viernes de Dolores, cada Miércoles Santo…cada día del año, lo que significa la Virgen de los Dolores para los sanluqueños. Y somos los sanluqueños los que venimos pidiendo año tras año que la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores, Medalla de Oro de esta ciudad, llegue por fin, y podamos celebrar que el día que tanto ansiaba este pueblo ha llegado.

Cercanos ya, de cumplirse, ocho años desde que la Hermandad entregase su expediente, con los innumerables que avalan el amor del pueblo hacia la Virgen, algunas han sido las Dolorosas que han sido coronadas en nuestra Diócesis. Pero parafraseando y haciendo mías unas palabras que el periodista jerezano Andrés Cañadas pronunciase en su pregón de Semana Santa pidiendo la coronación de la Esperanza de la Yedra, felizmente coronada ya, vengo a decir aquí que…en Sanlúcar “no tenemos prisa, pero tampoco queremos pausas”, necesitamos ver coronada a la Virgen de los Dolores.

Solo me queda el consuelo de saber que eso sucederá cuando la Virgen lo quiera, pero espero que la Virgen quiera e interceda para que esto ocurra cuanto antes, y poder disfrutar de esa jornada de Coronación Canónica, y ver como una corona de oro se pose, por fin, en las sienes de la Virgen de los Dolores.

La aprobación desde el Palacio de Bertemati y una corona es lo que falta, porque el amor de Sanlúcar te corona cada día.
Juan Fco. López Escobar
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