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Faltan días para el Domingo de Ramos

SANLÚCAR PEREGRINÓ AL ROCÍO

Los pasados días 19 y 20 de octubre, Sanlúcar ha peregrinado hacia “El Rocío” con la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de nuestra ciudad, llevando a cabo así a esta tradicional peregrinación andando que esta Hermandad con tanta “solera” viene realizando por estas fechas a lo largo de los años. 

Algo que comenzó como algo de un grupo de amigos rocieros, ideado por la recordada Milagros, se ha convertido a través del tiempo en algo esperado para los rocieros de nuestra ciudad, y que hace que Sanlúcar entera peregrine hasta encontrarse ante las benditas plantas de la Reina y Madre del Rocío, Blanca Paloma que anida en nuestros corazones.

A las siete de la mañana del domingo, daba comienzo esta peregrinación con la celebración de la Santa Misa, que estuvo presidida, en nombre del Señor, por el Rvdo. Sr. D. Ángel Pérez del Yelmo, pbro. , director espiritual de esta Hermandad rociera, y que fue cantada, magníficamente, por el Coro de la Hermandad, que hicieron que a los peregrinos les palpitase el corazón al compás de un tamboril.


Una vez finalizada la Santa Misa con el cante, por del citado coro, del “Crucé los Arenales” de Los Doñana, y tras los vivas a la Virgen del Rocío por el mismo director espiritual, los peregrinos sanluqueños comenzaron su marcha, por las calles de nuestra ciudad, en busca de la orilla de Bajo de Guía.


Aún con la oscuridad de la noche, llegaron a Bajo de Guía para que la barcaza de Cristóbal, les llevase desde la orilla de nuestra ciudad hasta la “otra banda”, para sumergirse en ese bendito paraíso que es Doñana.
Una vez cruzados todos los peregrinos, se daba paso desde el cancelín, para que todos comenzaran su marcha, unidos y tras el antiguo banderín de camino de la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda.


Comenzaba un camino cargado de fe y devoción, con corazones llenos de sentimiento, y con ganas de llegar a las plantas de la Virgen del Rocío para hacerle llegar sus agradecimientos y sus peticiones, que cada uno llevaba consigo a lo largo del camino.

En torno a las 10 de la mañana, se llegó al Palacio de Marismillas, donde se hizo una primera parada para el desayuno, y así prepararse para el duro camino que aguardaba a partir de ese momento.

 
Una vez fueron terminando sus desayunos, los peregrinos retomaban su andadura hasta llegar, poco antes de las doce del mediodía, antes del llegar al Cerro del Trigo, donde se realizó el rezo del Ángelus. Momentos de recuerdo para los enfermos y las personas que no pueden estar este año, recordando en nuestro interior a las personas que han marchado hacia las Marismas del Cielo, junto a la Señora.

Fue en este lugar donde la Hermana Mayor, Pepi Pérez, pronunció unas palabras acertadísimas y llenas de razón y corazón, recordándoles, a los que se quejan de que son pocos los sanluqueños que van de peregrino durante la Romería, que “los sanluqueños en Romería van de romeros, pero que es ahora, en la peregrinación andando, cuando los sanluqueños se hacen peregrinos”, año tras año, y comprobándose que en octubre Sanlúcar se hace peregrina para llegar a “El Rocío”.



Tras el Ángelus, y al retomar el camino, los hermanos peregrinos se encontraban con un camino duro, endureciéndolo, aún más, las altas temperaturas, lo que hacía que sufrieran bastante, aunque aliviados por las decenas de miles de botellas de agua que, desde los coches de organización, la Hermandad iba repartiendo junto con numerosas naranjas, para recuperar las fuerzas que flaqueaban.

Así atravesaron lugares como el Cerro del Trigo o el de los Ánsares, pasando momentos muy duros en este último, al llegar a este lugar en las horas donde el calor se hacía más presente, pero nada impedía a los cientos de peregrinos que siguieran su camino, con la misma ilusión y amor que traían desde Sanlúcar.

Al llegar a las Lindes, del Corral de Félix, se realizó una nueva parada para el almuerzo, y así recuperar las fuerzas que, la arena y el calor, habían hecho menguar en el cuerpo de los peregrinos sanluqueños.

Al finalizar el almuerzo, prosiguieron su camino para llegar a Palacio, donde se acampó para pasar la noche. Una vez, allí, tras cenar algo, a las diez de la noche tuvo lugar el rezo del Santo Rosario, dirigido por la Delegada de Cultos, Rosa Domínguez, recordando especialmente al Padre Quevedo, que se encuentra enfermo y que tantísimos años ha acompañado a los rocieros de Sanlúcar en todos los momentos , peregrinaciones y romerías.



Una vez concluido el rezo del Rosario, tras el canto de la Salve sanluqueña, los vivas, y los avisos de la Hermana Mayor, para que supieran que hasta las siete de la mañana el banderín de camino no iba a salir del lugar de acampada, y con él los coches de organización, llegaba el momento de dormir un poco, mientras se escuchaba alguna que otra sevillana que acompañaba la noche, que salía de la garganta de los que tenían más fuerzas para aguantar un poco antes de dormirse.



Desde algunas horas antes de las siete, comenzaban a salir, a cuentagotas, algunos peregrinos que deseaban retomar su andadura cuanto antes, sin que el calor pudiera hacerles mella, aunque la gran mayoría siguieron las indicaciones de la Hermana Mayor, saliendo más cercanos a las siete de la mañana.



Ahí comenzaría la jornada de camino del día 20, atravesando la Raya de las Perdices, pasando por el “árbol gordo”, donde muchos harían un descanso, mientras bebían agua y tomaban alguna naranja o algo dulce, para llegar hasta “El Eucaliptal”, que en sanluqueño sería “El Calistral”.

Una vez allí, se hizo una parada para tomar algo de desayuno, y así retomar la marcha para encontrarse cuanto antes con la Madre de Dios.



Duras arenas, que cada vez se iban haciendo menos duras al ver, a lo lejos, blanca Ermita. Cofre que guarda la más bella joya para los rocieros. Así hasta llegar al cancelín de “Manecorro”.

Allí estaba esperando la primera autoridad local, el alcalde don Víctor Mora, y el Delegado de Fiestas, don Jesús Villegas, ratificando así que Sanlúcar peregrina a “El Rocío”, junto a la Hermandad, bien andando o bien en los corazones de los que iban andando, por los que sus trabajos, enfermedades o por diversos motivos, no podían ir hasta allí.


 
En “Manecorro” se vivieron momentos de júbilo y Hermandad, acompañado por los cantes del coro de la Hermandad, mientras se esperaba a todos los peregrinos, para rezar el Ángelus, en torno a las doce del mediodía, antes de atravesar el cancelín, y recorrer los últimos metros que les separaba de la Virgen del Rocío.

Minutos antes de la una del mediodía, llegaban los cientos y cientos de peregrinos hasta las puertas de la blanca Ermita de la Virgen del Rocío, para atravesar la puerta de Esta, y postrarse, entre lágrimas por la emoción contenida, junto los recuerdos y sentimientos, ante la Santísima Virgen del Rocío, y así llenarse de esa Paz que solo en ese rincón se encuentra y que todo el mundo resume con ese “es que allí hay un algo que no sé que es que es pero que te llena de paz y felicidad”…La Virgen del Rocío.

 
Allí, con la celebración de la Santa Misa presidida por el director espiritual de la Hermandad, y cantada por el coro de la Hermandad, concluía la peregrinación de 2014 deseosos de volver a sentir que “los caminos se me ensanchan y el corazón late fuerte, cuando me voy al Rocío Blanca Paloma por verte” y así volver a emocionarme mientras “me voy andando al Rocío porque me gusta sentir que voy cansando mi cuerpo, Blanca Paloma, por Ti”.

Juan Fco. López Escobar.
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