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Faltan días para el Domingo de Ramos

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS DE GOLGOTA 21


16.11.2014

Hemos tenido noticia en estos últimos días de como la sevillana Hermandad de la Macarena estaba imbuida en materia de cabildos generales para aprobar determinada normativa reguladora, o más bien limitadora de edades y supuestos para poder pertenecer a sus cuadrillas de costaleros o a la centuria romana propia. Causa tremendo gozo ver como tal ebullición de fervor, provoca la necesidad de tener que tomar esta serie de medidas, que unidas a otras como la ya manida propuesta de “númerus clausus” de nazarenos en ciertas cofradías de la capital hispalense, sirve de escaparate del nivel nunca conocido de potencia y difusión de la Semana Santa en sí, y la sevillana en particular, que desde hace algún tiempo ha traspasado fronteras para haberse globalizado ampliamente.

Sin embargo, desde la distancia que nos da este rincón en el que estamos, me surge la sombra de la duda en varias materias. Por una parte, esta eclosión numérica, creo que no se ve correspondida en la misma proporción en las demás ubicaciones geográficas de solera cofradiera, y me da un poco la impresión de que la explosión censal de muchas cofradías de ciudades importantes, (Sevilla principalmente), se debe en cierto modo a la  leva producida entre los cofrades de todos los puntos de la península, que han desembarcado en grandes oleadas en estas cofradías señeras, incrementando exponencialmente su nómina de hermanos. Es lógico, la tecnología ha limitado las distancias a su mínima expresión y existe una preferencia entre los cofrades exógenos a ser cola de león, que cabeza de ratón, en la convicción (más o menos discutible), de un superior nivel cofradiero.

Por otro lado, no creo que esta erupción demográfica cofradiera, sea directamente proporcional al fervor religioso de las masas cofrades, y tenga mucho que ver con la excelente difusión de las cofradías sevillanas y su demoledor poder de convocatoria, hasta el punto que infinidad de cofrades de todas partes, pueden alardear de formar parte o haberlo hecho de alguna Hermandad de ese bendito lugar.


Son circunstancias de los tiempos que nos ha tocado de vivir, con sus luces (o gozos) y sus sombras, aunque la verdad es que estas cuestiones quedan algo alejadas del resto de las mortales cofradías, que supongo que estarán ajenas a estos avatares. Y digo supongo, porque ya sabemos que lo rápidos que somos en copiar cualquier aspaviento de este tipo. En esa materia, nadie nos iguala.

                                                                                    Ricardo F. Monge Hermoso
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