Título
Faltan días para el Domingo de Ramos

GOZOS Y SOMBRAS. ¡QUÉ ALEGRÍA VOLVER A SABER DE USTED AMIGO LUCANUS!

¡Qué alegría volver a saber de usted amigo Lucanus! Sabe bien que soy fiel admirador suyo y que añoro siempre una noticia de usted y si es buena, mejor.

Hacía casi un mes que no compartíamos ni un momento y es que, leyéndole, me ha recordado a esa tarde que usted menciona en la que pudo saborear una “de esas bebidas nuevas que se beben en esos vasos tan grandes” ; estuvimos juntos y juntos compartimos esa bebida en aquel vaso tan grande, aunque yo, que soy más rancio, utilicé el clásico vaso de tubo con el clásico sota, caballo y rey que suelo ingerir. Debo de confesarle que me agradó verle por nuestra Semana Santa y grata fue la tarde que en nuestro querido Barrio Alto, viendo las cofradías del día, pudimos pasar. Permítame antes que nada agradecerle su invitación al palco que usted fielmente atendía, además de pedirle mis más sinceras disculpas por ir a visitarle en ropa de sport, mediocre imagen la que yo presentaba al lado suya, tan bien ataviado como acostumbra, especialmente en días de Semana Santa.

Qué verdad es que se vislumbraba en el ocaso del recuerdo una Semana Santa tan plena como la que hemos tenido este año, como usted bien apunta, con sol, mucha gente por las calles, las cofradías dándolo todo en sus salidas procesionales y los bares haciendo, a Dios gracia, su particular agosto.

Pero a pesar de todo lo bueno, siempre está “la peguita”…; y ahora sí le tiro un jaloncillo de sus frondosas patillas llenas de canas, cuando quiere hacerle ver al lector que, en esto de las cofradías, el ¡viva la Pepa!, es lo que debe de funcionar; no me distraiga a los que le siguen, Lucanus, ahora que está de moda eso de los cofrades rancios, que usted en eso, dicta a veces sentencia, pero como es usted tan pillo y se aplica de buena manera que más sabe el diablo por viejo que por diablo...

En fin, que es cierto que hemos tenido una Semana Santa casi inmejorable, con una Carrera Oficial que se presume digna, con sus tomas de horas, sus decoros y llena de palcos con gente hasta la bandera y niños y niñas que han puesto como otro sonido de la Semana Santa el alertar al nazareno con eso del “mushasho, ¿tiene estampita?” , insistentes a veces con tal perseverancia de hasta incluso poder presenciar algún que otro jalón de capa inoportuno en pro de llamar la atención y todo ello acompasado con el sonido jaleante de golpes en la chapa del palco, haciéndole sombra hasta al mismísimo “penitente, ¿me da cera?”. Recordará usted, Lucanus, sus tiempos de niño (hace ya muchos años de eso), en los que su madre lo llevaba de la mano a ver las cofradías, intentando, si la economía doméstica lo soportaba, estrenar alguna prenda el Domingo de Ramos, siempre atento al consejo materno sobre el mejor comportamiento en la calle; es más, seguro estoy que algo se asustaba cuando ella le decía, “mira Lucanus, ese nazareno que viene ahí es tu padre y el de más atrás es tu abuelo, fíjate en las manos arrugadas” .

Seguro que coincidimos, amigo, en eso de que Sevilla es la cuna de la Semana Santa y que en esto de las Cofradías ya está todo escrito. Me maravillo y presumo de la Semana Santa de Sanlúcar, con sus matices, lógicamente, sus cosas buenas y sus cosas malas, como en toda casa de cristiano. Cada año vemos más pasos majestuosos, con tallas de ensueño y dorados espectaculares, eso sí, cuanto más grandes mejor, para poder meter a 45 costaleros por cuadrilla, porque hay que llevar dos cuadrillas y si hay que poner picos, pues también, aunque yo los picos, los prefiero con jamón. ¿Se acuerda Lucanus cuando sacaba cofradías? Sacó usted en Sevilla también ¿Verdad? Y creó recordar que alguna de mármol a mármol ¿no? No entendería usted esto del boom de los costaleros actual por más que se lo explicara… y con eso del boom, a algunos capataces lo mismo le explota la bomba en sus propias manos; no me eche cuenta, ha sido un pensamiento en voz alta.

Le decía lo mucho que me gusta la Semana Santa de aquí, desde que empieza el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección; perdón, desde el Sábado de Pasión, que ya hemos tenido este año tres agrupaciones de vísperas y parece que esto acaba de empezar; esperemos que la feligresía de cada barrio arrope a estas nuevas agrupaciones y Jesús y María en sus diferentes advocaciones iluminen las decisiones de estos jóvenes. Pues eso, Lucanus, que me encanta mi Semana Santa, sobretodo el Domingo de Ramos, la ilusión, la alegría, palmas y olivos, mis tradiciones, mi familia, mis amigos, mis hermanos, mi Hermandad de la Oración en el Huerto, madre y maestra de tanto y de tantos, la misa de las 10, el desayuno de la Plaza Arriba, la Puerta de Jerez y San Miguel, la cervecita en El Conejo, los nervios de la primera vez que no te dejan ni comer, el ajetreo…mi túnica granate y mi capirote blanco, sí Lucanus sí, mi túnica granate y mi capirote blanco, yo voy de nazareno, con mi padre, los dos, en el último tramo, aunque si le digo la verdad, no me importaría ir en el tercer o en el cuarto tramo, sería señal de que hay gente más vieja y con más antigüedad que yo que se viste de nazareno.

Lo único que veo es que a poco que algunos cofrades se mojan el pico en los bares se forman unas tertulias de pronóstico; ¡pues no que me tienen crucificao con eso de que mi banda favorita es la Centuria o que me gustan más las marchas clásicas como La Soleá de San Pablo o Virgen de la Paloma antes que estas nuevas que tienen tanta instrumentación, ¡ay! ¿cómo se llama? ¡no me sale el nombre! …¡que va! ¡no me acuerdo! Con alguna de estas que los pasos andan “patrá y palante”

Lucanus, creo que le voy a dejar, es tarde y mañana hay que trabajar que estamos a final de mes; otro día con más tiempo seguiremos, se lo prometo; y a ver si coincidimos más a menudo y me invita a uno de esos vinos que tanto le gusta y comentamos más sobre este mundo. Le prometo que no me mal entonaré.

Aunque ahora, antes de dormir, me pondré un video del “yútú” ; se me apetece ver algo de las Penas de San Vicente de Sevilla, aunque la gente me quita las ganas de tó, me dicen que si un Cristo en silencio y sin caballos ni romanos con plumas no es aburrío verlo y que la Virgen no lleva tachín tachín.

Por cierto, el nazareno que le dio la estampita el Domingo de Ramos fui yo, guárdela con cariño. Un abrazo amigo.

Feliz descanso.

José Luis Raposo López.
Copyright © 2014 GOLGOTA21