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Faltan días para el Domingo de Ramos

UN SOL ALGO FRIO

La edad trae entre otros efectos que la memoria vaya aflojando. Me ha costado poder recordar una Semana Santa con tan buen tiempo como ésta que acabamos de pasar, nada de lluvia, todas las cofradías a la calle, un solazo reinando en el cielo de forma permanente, gente por un tubo, los bares a tope, el vino buenísimo y un día por la tarde hasta me atreví con una de las bebidas nuevas de estos tiempos, de esas que se beben en esos vasos tan grandes, animado por varios de mis cofrades acompañantes, pletóricos de euforia.
Con todos estos ingredientes, nuestros pasos paseándose ante el respetable, los cortejos llenos de personal, las bandas tocando, las cuadrillas disfrutando, y todo lo demás, los cofrades hemos de sentirnos llenos de gozos en esta ocasión, dejando las sombras de las nubes para otros infortunados momentos (sirva esta alusión de gozos y sombras como reivindicación ante la redacción, para que me incorporen a esa sección y poder mejorar mis muy escasos ingresos).
Pues no señor, resulta que pese a tener una Semana Santa de maravilla, tampoco estamos contentos y está todo el sector más rancio y casposo del capillerío en pie de guerra con un sinfín de perjuicios y problemáticas, viendo desastres a cada paso y dejándonos el cuerpo así como un poco cortado. Desde luego, ¿todo va ser malo? Es como si la ausencia de disgustos meteorológicos hiciera que tengamos que buscar males a toda costa, como si fuera imposible el poder disfrutar un poco y tener una Semana Santa en paz. No veas con la de cosas que la están pagando, que si los horarios, que si la marcha tal o cual, que si aquellos andares, que si el exorno aquel, que si lo que ha chillado tal capataz, que si yo que se… Todo, vamos, que todo va ser malo. ¿Tanto cuesta que cada uno pase o entre a la hora que quiera, toque lo que le venga en gana, diga lo que le parezca o ande como le apetezca? ¿No se dan cuenta de que con tanta severidad lo que van a hacer es aburrir a los chavales que no quieren saber nada de esas reliquias?
Creo realmente que el problema de estos señores es de concepto, y que no saben lo que la Semana Santa es realmente, que piensan que estamos en una especie de auto penitencial, o querrán acaso volver a los hermanos de sangre. Disparates.
Hace pocos días, departía entre cristales con uno de los párrocos del Barrio Alto, al que mostraba mi sincera preocupación y le animaba a que la Iglesia como institución debería de pararle los pies a esta gente, antes de se carguen la Semana Santa, y dejar clarito a todo el mundo que para rezos están las Iglesias, y que en la calle hay que dar un poquito de “aire”, o sino la gente se va a terminar por ir a la playa de tanto aburrimiento. Siempre he oído que el sol salía para todo el mundo, pero me parece que a algunos en vez de calentarles lo que hace es dejarles el cuerpo frio como el hielo. ¡Pues que se vayan a otro lado a molestar!

Bienaventurado el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, sino que se complace en la ley de Dios.


                                                                                                                                     Lucanus

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