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Faltan días para el Domingo de Ramos

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS. NUBES SOBRE EL MANTO BLANCO DE LAS NIEVES

El pasado sábado día nueve de mayo, la nueva Agrupación Parroquial del Santísimo Cristo del Amor y Humildad, estaba inmersa en los actos gozosos, conmemorativos y festivos en honor de su nueva Titular, María Santísima de las Nieves. Ese día nueve, se celebró el segundo día del Triduo dedicado a la nueva Imagen, y posteriormente, tenía que haberse celebrado el Pregón a la misma. Digo tenía que haberse celebrado, porque no se celebró.
Después de haber recibido la noticia, he guardado un tiempo prudencial para contrastarla antes que publicar ni opinar sobre el tema, puesto que es un hecho muy desagradable y grave. Tras las diferentes comprobaciones, no tengo más remedio que mostrar mi indignación más profunda ante este hecho.

 Lo que tenía que haber sido otro acto más que llenara de gozo y alegría la llegada de una nueva Imagen Mariana a Sanlúcar, se ha convertido en una sombra oscura y profusa sobre el que quieren que sea el manto blanco de las dolorosas bajo palio de Sanlúcar. Es una sombra sobre la Agrupación y sobre sus actos, pero no provocado por ellos, si no que ha sido provocado por la actitud irreverente e incomprensible de la persona a la que le dieron el privilegio de ser el primer pregonero de esta Imagen.

Alegar que no hay público suficiente para dar un pregón, es cuanto menos, una actitud infantil, caprichosa y egocéntrica. Parece que el pregonero se olvidó que su función era la de pregonar a la Virgen, hubiese el público que hubiese, que dicho sea de paso, no era ni mucho menos raquítico, puesto que según todas las fuentes consultadas, había más de 80 personas esperando a que comenzara el acto.

Todos los que nos hemos enfrentado al atril pregonero, en alguna que otra ocasión nos hemos visto ante un patio de butacas casi vacío. Pero hemos cumplido con nuestro compromiso. Sobre todo por respeto a la Corporación que lo organiza. Recuerdo un acto en el que eramos casi más exaltadores, presentadores del acto y organizadores que público. 

Esta sombra, se me antoja tenebrosa y bastante peligrosa en el sentido que puede abrir la veda a que otras personas no quieran dar su pregón, exaltación o conferencia, porque vean que el público asistente no sea de su agrado, o no sea suficiente, o sepa Dios que excusas más.

Está claro que para que un acto sea público, necesita de la presencia del mismo, de la existencia de público. Pero que en todo caso, nadie más que los organizadores deben de ser los responsables y encargados de suspender un acto porque crean que no se va a conseguir el fin deseado.

Espero que el pregonero que no llegó a serlo, haya hecho examen de conciencia de su acto. Seguramente tendrá alguna que otra razón más que las alegadas y que desconocemos. Pero creo que debería de haber meditado mucho más esta decisión. Ya no solo porque es una "espantá" de última hora, si no que la ha realizado en los actos de Bendición de la Imagen, dejando un borrón que será difícil de olvidar en el corazón de esta joven Agrupación, y un inmenso dolor en las personas que lo propusieron y confiaron en él para este acto tan importante para ellos.

Para terminar me gustaría dejar un par de preguntas en el aire. ¿Hubiera hecho lo mismo si se hubiese dado esta circunstancia en otra Corporación? ¿Es más digno dar un Pregón en una capilla con un aforo de 40 personas y que se encuentre llena, o en una Parroquia con aforo para 150 y con una asistencia de más del 50% (80 personas) ?

Antonio Romero González.

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