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Faltan días para el Domingo de Ramos

DIEGO GÓMEZ REYES, EL PREGONERO DEL CINCUENTENARIO




Diego Gómez Reyes, nació en Sanlúcar de Barrameda hace 55 años. Licenciado en Medicina y Cirugía  por la Universidad Autónoma de Madrid. Formado como diabetólogo en el Servicio de Diabetes de la Clínica Puerta de Hierro, de Madrid. Académico de la Real Academia de Medicina de Sevilla, habiendo sido a su ingreso el académico más joven de España, con tan solo 28 años. Miembro de las Sociedades Española, Europea y Americana de Diabetes. Miembro Fundador del grupo Mediterráneo para el Estudio de la Diabetes. Tres galardones a su labor de investigación en el campo de la diabetes: Premio Real Academia de Medicina de Sevilla en Endocrinología, Premio de la Fundación Española de Arteriosclerosis y Premio Boehringer Mannheim de Investigación.

Pero también posee una faceta poética que le ha llevado a ser Pregonero de la Semana Santa de Sanlúcar, de su Patrona la Virgen de la Caridad, de la Virgen de los Dolores y de la Exaltación a la Virgen de la Victoria;  y del Cincuenta Aniversario de su Hermandad de la Entrada en Jerusalén.

Es Hermano Mayor Honorario, con carácter perpetuo e irrevocable, de la Hermandad de la Borriquita, a la que pertenece desde su nacimiento. En el mundo cofrade sanluqueño fue galardonado con la Chasca de Oro y más recientemente con el Cirineo 2015 de la Hermandad del Consuelo. Ha sido costalero de la Virgen de la Victoria durante muchos años habiendo tenido el privilegio de haberla llevado a cincho, a molía y a costal.
Durante muchos años retransmitió los desfiles procesionales de la Semana Santa de nuestra ciudad, en TeleSanlúcar.

Además, ha sido Mantenedor de las Fiestas de Exaltación al Río Guadalquivir en dos ocasiones. En el año 2013 fue nombrado Caballero de la Orden de la Solear y en el pasado año 2014 fue el Exaltador de nuestra Feria de la Manzanilla.

Autor de muchos artículos costumbristas sobre nuestro pueblo, sus tradiciones, costumbres y su gente; y colaborador habitual en la revista y boletines de la Semana Santa.


Estimado Diego, antes que nada permíteme darte las gracias por otorgarnos esta entrevista y robarte un ratito de tu tiempo en estos prolegómenos de tú Pregón.

Estamos celebrando el 50 Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Caridad y con ello, infinidad de actos y cultos que culminarán si Dios y la Santísima Virgen quieren con el grandioso 15 de Agosto. Desde la Junta de Gobierno pensamos que la Virgen y la efemérides necesitaban un Pregón Extraordinario, ¿qué pasó por tu cabeza antes de aquella reunión del 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción?

Puedo decirte de verdad que, en más de una ocasión, pensé en la suerte que tendría aquella persona a la que encargasen el Pregón; pues, una efemérides así no se da muy a menudo. Nunca pensé que aquel afortunado podría ser yo.

Recordamos a un Diego Gómez que dictó sentencia en un maravilloso Pregón de la Semana Santa del 1994 en aquel añorado Teatro Principal; recordamos también otras tantas intervenciones tuyas en los atriles, ¿Qué siente el Pregonero al ser elegido para proclamar a los cuatro vientos las grandezas de la Virgen de la Caridad en el Año del Cincuentenario?

Primero, mucha emoción. Hablarle a la Virgen siempre es emocionante; te asaltan vivencias; recuerdas a mucha gente que ya no está y que querían mucho a nuestra Patrona; estoy seguro de que estarán presentes ese día desde algún balcón allí arriba. En segundo lugar, responsabilidad; porque es importante lo que vas a transmitir a tu gente y tienes que tener claras las ideas. También, como no, miedo. Miedo de defraudar a la gente que ha confiado en mí y hasta que el Pregón no acabe no lo podré saber. Pero, también, una alegría inmensa de poder cantar a la Virgen su grandeza en esta efemérides tan señalada.

Será Don Luis Núñez el Presentador de tú Pregón ¿Verdad Diego?

Pues, sí. Me atreví a pedírselo a D. Luis, sin conocer su posible respuesta. Yo le dije que quién mejor que él, que ha estado toda su vida a los pies de nuestra Patrona y que estuvo en aquella Coronación hace 50 años. Además, yo siempre le he querido mucho, desde que era un chiquillo. Me dio un abrazo y nos emocionamos mucho.

¿Cómo será el Pregón de Diego Gómez Reyes?

Fundamentalmente, poético. Me gusta hacer poesías a la Virgen. Me encanta echarle piropos.

Diego…¡¡Qué grande tiene el corazón la Virgen de la Caridad!!

Sí, verdaderamente. Y en él han cabido siempre todos los sanluqueños, los que fueron, los que estamos y los que vendrán. El amor que nos tiene la Virgen es inmenso.

Desde la lejanía, querido Diego, has tenido que escribir un Pregón que será diferente,  de muchas sensaciones y sentimientos, de horas y horas de papel y pluma, de teclado, de nostalgias y alegrías. ¿Cómo asume el Pregonero esa responsabilidad?

Este Pregón será diferente porque esta efemérides marca un antes y un después. Revives muchas cosas, algunas incluso casi olvidadas; te acuerdas de tu gente, de la que se fue y de la que me espera en cada escapada que puedo dar. Va a ser un punto de inflexión y he tenido la suerte de ser yo el que lo escriba. Había noches que estaba en blanco; miraba hacia arriba, le rezaba y le decía a la Virgen:
-O bajas y me echas una mano o Tú verás…
Piensa lo que quieras, pero al rato ya estaba escribiendo. Creo que sin su ayuda  nunca lo hubiera escrito.


¿Cómo vive un sanluqueño su devoción a la Virgen de la Caridad desde Madrid?

Estar lejos de Sanlúcar es muy duro.  Pero, yo veo todos los días a la Virgen de la Caridad. ¿Sabes por qué? Porque tengo un azulejo grande de la Virgen en el pasillo del jardín de mi casa que lleva a mi consulta y todas las tardes cuando bajo, la tengo que ver. Bueno, y también la ven todos mis pacientes; tienen que pasar por delante. Tiene dos faroles que se encienden al atardecer.

Imagino que serán muchos los pacientes que habrás atendido, encrucijadas entre la risa y la pena, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte… ¿Está la Virgen de la Caridad presente en tú día a día?

Como buen sanluqueño, cuando me vine a Madrid me traje la devoción conmigo. Pero, además, tengo la suerte de que mi mujer es muy devota de la Virgen y antes lo fue su madre, Emilita, que era medio madrileña-sanluqueña de adopción. Mis hijas, Mª Victoria y Estrella, y Pilar, nuestra Tata, también sienten una gran devoción. Como ves la Virgen está presente en mi casa.

Sabemos de tus muchas anécdotas que te suceden día a día en tu consulta, cuéntanos alguna.

Hace algunos años, cuando estaba en el Hospital Puerta de Hierro, recibo una llamada de una señora diciéndome que cuando su marido se había ido de alta del hospital no se había llevado el uniforme y que quedaron en que se lo mandarían. Yo movilicé al personal de la planta donde había estado de que buscasen el uniforme de un paciente que había estado ingresado un par de semanas antes. Buscaron por todo el hospital, mandé buscar hasta en los almacenes, por si acaso. Pero, nada. Derrotado, llamo al paciente con intención de comprarle otro uniforme y que me diga de qué tipo es. Y me responde que de qué tipo va a ser, pues del “uniforme” de la enfermedad que había tenido. “Informe” no “uniforme”; lo que son dos letritas mal dichas.

Diego, defínenos un 15 de agosto.

Siempre será un día entrañable. Por la mañana ir al Santuario, la Misa; por la tarde entrar en el patio, reencontrar un montón de amigos a los que, a veces, veo de año en año exclusivamente en ese momento antes de iniciarse la procesión. Luego, ver la salida desde el interior del Templo; el contraste con la luz del sol, la Virgen saliendo, la música sonando, lagrimillas que siempre se escapan sin poder evitarlo, los recuerdos, la vida que va pasando y dices eso de: Otro año más…
Virgen mía…¡Qué bonito es tu 15 de Agosto!


Complétanos esta secuencia…: Caridad, Sanlúcar, agosto, nardos, alfombra…

Amor, devoción, sentimiento, refugio, veneración…

Cuéntanos un secreto…

Me gustaría haber sido alguna vez costalero de la Virgen de la Caridad.

Diego, nuestros mejores deseos para el próximo viernes 24 de julio; que la Virgen de la Caridad te arrope con su infinito manto de amor y te guíe y te guarde en todos los días de tu vida.

Muchas gracias. Espero no defraudar a mis paisanos. Un abrazo para todos.


Un fuerte abrazo.


Por José Luis Raposo López
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