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Faltan días para el Domingo de Ramos

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS DE GOLGOTA 21

12.03.2016

Pues ya está aquí el Pregón. Mañana es el turno de Jesús Rivero, que por fin se subirá a la cúspide pregonera de la Semana Santa, tras una larga espera. Le deseamos lo mejor, y que abra la puerta de nuestra Semana Mayor como ésta se merece y él sabe hacer. Porque una vez que Jesús Rivero entone el “he dicho”, el tiempo comienza a contarse hacia atrás, y se produce el pistoletazo de comienzo de esta Semana de Pasión antesala de la misma Semana Santa. Estos últimos tiempos, hemos tomado la tendencia de acortar cada vez más la semana de Pasión para alargar la Santa todo lo posible, y este año el mismo Viernes de Dolores, la novedosa Procesión de Jesús del Gran Poder, será la primera Cruz de Guía y comienzo de todo, aunque a mí, como a otros muchos, siempre nos queda el momento especial de la apertura de las puertas de San Miguel.

Estos días la actividad es frenética en Iglesias, Casas de Hermandades y priostías. Todo se última, todo se remata y afina, para que esté en el punto correcto en su día. Solo los cofrades sabemos como se vive esta semana de vísperas y nadie ajeno a nuestra pasión lo podría nunca entender.

Este año, por dos motivos concretos hay que ser más pulcros que nunca, y que el mensaje cofradiero llegue con más pureza al exterior. Por una parte, tenemos el año de la Misericordia, que se impone como evento de campanillas, y requiere de nuestra mejor versión para que el mensaje del Papa Francisco tenga el reflejo merecido en sus fieles. Por otro lado, no debemos de alejar la vista a la situación actual que estamos viviendo a nivel social y recordar que las Hermandades estamos más que nunca en el punto de mira, y que muchos estarán clamando que se meta la pata para bombardearnos con todo su arsenal. Y no podemos permitírnoslo, no en estos momentos. Para ello, hay una receta que puede dar resultado, y no es otra que recordar que las procesiones tienen la finalidad  de dar un mensaje hacia el exterior de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor. Debemos por tanto, de tratar de empatizar con lo que el receptor del mensaje debe de recibir, y paliar un poco nuestra visión a veces demasiado orientada hacia el interior y hacia nuestro propio ombligo. De esa forma tendremos una gran Semana Santa, ésta cumplirá con su cometido y estaremos orgullosos de nosotros mismos.


                                                                                Ricardo F. Monge Hermoso

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