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Faltan días para el Domingo de Ramos

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS. CORREGIR AL QUE YERRA.

Hace apenas dos meses que se ha cerrado el año Jubilar de la Misericordia y parece que los cofrades sanluqueños nos empeñamos en hacerlo todavía vigente. Pero no voy en el sentido que podemos pensar cada vez que hablamos de Misericordia. La Misericordia, como bien hemos podido constatar durante este año pasado,  no se refiere únicamente a la manera tradicional o intuitiva que tenemos de practicarla para con el prójimo. Solemos relacionarla siempre con los actos misericordiosos terrenales, (vestir al desnudo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento…) y casi nunca con los espirituales. Así, no solemos pensar que “enseñar al que no sabe”, “dar buen consejo al que lo necesita”, “sufrir con paciencia los defectos de los demás” o “corregir al que yerra, son actos de la más profunda misericordia.

De esta manera, el pasado lunes, en el pleno de toma de horas en el que nuestras Hermandades iban a poner en común los horarios y recorridos de la próxima Semana Santa, se dio el caso de ver como se aplicaban algunas de estas obras de misericordia allí mismo, aunque otras no se llegaron a ver, ni tan siquiera intuir…

Todo vino propiciado por la coincidencia del acto de presentación del Cartel del Via-Crucis de las Hermandades, y la Función Principal de Instituto de la Hermandad del Silencio. Así, una vez terminado el pleno, los Hermanos del Silencio hicieron una queja, sin querer que tampoco fuese motivo de discusión ni malestar entre los diferentes Hermanos Mayores allí presentes, pero si que quedara reflejado el malestar de la corporación y sus hermanos por este acontecimiento. Este hecho provocó una serie de intervenciones, entre ellas la del representante eclesiástico, instando al reconocimiento del error por parte del Consejo. (Posiblemente se han dado algunas de las obras de misericordia, otras seguramente no tanto…)

Lo cierto es que, se ha cambiado la presentación del Cartel. Reconociendo probablemente el error cometido por el Consejo en asignarlo en un día que coincide con otro acto. También es cierto que el esfuerzo que tiene que realizar la Hermandad del Cautivo, y la comprensión mostrada para esta ocasión es digno de alabar, puesto que dispone ahora de menos días para terminar de ultimar los detalles del acto, y se han mostrado dispuestos a todo lo que fuera necesario para que el bien común impere. También es cierto, que hay cierto sentimiento contradictorio en algunas personas del Consejo, puesto que han sentido poco esas Obras de Misericordia en su piel de manera cercana. Alguno piensa que se podría “haber dado buen consejo si lo necesitaban, enseñarlos si pensaban que no sabían o corregirlos al ver sus errores” desde “el sufrimiento con paciencia de sus propios defectos”…

En fin, que como buenos cristianos, seguimos aplicando los conocimientos que nuestro Santo Padre nos propuso que aprendiésemos el pasado año jubilar.

Antonio Romero González
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