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Faltan días para el Domingo de Ramos

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Como comentaba mi compañero Ricardo hace unos días, en el artículo de opinión publicado en nuestra web, ha sido una Semana Santa plena en cuanto a lo que se refiere a la posibilidad de ver a todas nuestras cofradías en las calles, sin los sustos meteorológicos, pero no plena en cuanto a otros aspectos que se dan en esta semana.

Yo, en ese mismo hilo, quiero lanzar varios asuntos que me han dejado una pizca de sabor amargo, entre el dulce de poder disfrutar en plenitud de todas nuestras hermandades y agrupaciones parroquiales en nuestras calles.

Será que con el paso de los años me estoy convirtiendo un poco “ácido”, como el limón, y veo cosas con mucha incoherencia y que me revuelve el interior, en el comportamiento de cofrades y no cofrades alrededor de una Cofradía, y me hacen preguntarme ese “¿hacia dónde vamos?”.

Comenzando por el reparto de estampitas, de Nuestros Titulares, que los hermanos vamos repartiendo con la intención de hacer llegar los mismos y su devoción al mayor número de sanluqueños posibles, pero ¿lo entienden así todos los que la recogen o se convierte esa “recolección” de estampitas en algo así como una colección como hacíamos de pequeños con los cromos de Panini?

No me refiero con esto a los más pequeños, que en su propia inocencia van descubriendo mediante las mismas a las distintas Imágenes de Jesús y María, en nuestra ciudad, sino a los jalones que los más “mayorcitos” van propinando en sus túnicas a los nazarenos, a los costaleros con el particular golpeo de llamada en la espalda, o a auxiliares, capataces y demás hermanos cuando le dirigen un “ssshhhh ¿tiene estampitas?”.

¿Sabemos realmente qué supone lo que van realizando esas personas a las que les pides las estampitas, insistentemente? ¿Sabemos realmente lo que supone esa Estación de Penitencia y lo que lleva consigo ese hermano? ¿No puedes esperar a que la mano de este se alargue, si es que le es posible, para entregarte esa fotografía de su Cristo o de su Virgen?

Pero estos son los comportamientos que, quizás, menos daño hagan, al fin y al cabo. Luego llegan los típicos comentarios de ciertos cofrades al paso de una Cofradía hablando, literalmente, de su odio hacia la misma. ¿Odio a qué muchacho? ¿A una entidad que promulga su amor por María y Su Hijo, como tú dices hacer también? ¿Odio hacia los miembros de su Junta de Gobierno? ¿Y tú te haces llamar cofrade?

Pero claro, luego están, también las agresiones que sufren verbal y físicamente, en ocasiones, ciertos miembros de las cofradías, que no trascienden porque eso no interesa al pueblo, mientras los hermanos cofrades tenemos que soportar estos ataques. ¿Acaso se ha enterado alguien de la agresión física que, por ejemplo, sufrieron los componentes de la banda del Cristo de los Milagros en la recogida del Miércoles Santo?

En fin…solo son diversas muestras de ciertos aspectos que en esta Semana Santa me han entristecido y que me hace preguntarme ese “¿hacia dónde vamos?”. ¿Hemos perdido el respeto? ¿Se han convertido nuestras salidas procesionales, para parte del pueblo, en poco más que un desfile que visualizar como vemos una cabalgata de Reyes Magos o de Carnaval? ¿Obviamos ya el sentido religioso y penitencial de estas salidas procesionales con sus respectivas estaciones de Penitencia?

Yo no lo sé, pero creo que debemos de meditar bastante sobre ello, y pensar “de dónde venimos”, “dónde estamos”, “hacia dónde vamos” y “hacia dónde realmente queremos ir”.

Juan Francisco López Escobar

P.D: No todo ha sido malo, pero dejadme para otro día decir todo lo bueno que tenemos.
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